El servicio de telecardiología CIE requiere de un equipo portátil, que recoge la señal eléctrica cardiaca, y la estabiliza, amplia y transforma para poderla transmitir al equipo médico, evitando así el desplazamiento del paciente hasta el centro médico. Los especialistas de CIE reciben los datos, los interpretan e informan, ofreciendo apoyo cardiológico si fuera necesario al sanitario que realiza la prueba diagnóstica durante 24 horas al día los 365 días del año. Gracias a la tecnología empleada cualquier lugar donde haya conexión vía Internet, un teléfono fijo o móvil es válido para aplicar la telecardiología.
Los casos más habituales en los que se utiliza la telecardiología son la medicina de urgencia, los controles periódicos en medicina de empresa, el control de cardiópatas y las alteraciones cardiológicas en fase aguda. Concretamente, la telemedicina está indicada como medio diagnóstico en la especialidad de cardiología en trastornos del ritmo, enfermedad pulmonar, cardiopatía hipertensiva, crecimiento de cavidades, síndrome de pre-excitación, trastornos de conducción eléctrica, cardiopatía isquémica, seguimiento de portadores de marcapasos artificiales, miocardiopatías y enfermedades del pericardio, tratamiento ambulatorio (fundamentalmente de arritmias) y discriminar la necesidad o no de evacuación de un paciente con síntomas cardiológicos.